Dos mujeres cadetes fueron bautizadas en las aguas heladas del río Hudson, después que escucharon el Evangelio en el cuartel. «Abrí mi corazón a Jesús y no tengo palabras para describir el alivio y la alegría que sentí«, dijo una de ellas.

Las jóvenes Brooke Parker y Zhaoxin Ma, que se preparan para servir en las fuerzas armadas estadounidenses, fueron bautizadas en las heladas aguas del río Hudson con temperaturas bajo cero en Nueva York. 

Ellas dijeron que no podían esperar a que llegara el clima más cálido de la primavera para ser testificar de su fe en Cristo y de su nueva vida a través de él, aunque tenían la opción de ser bautizadas en un baptisterio ubicado en el sótano de la capilla del campus, ellas sintieron que allí no era la elección correcta.

“El sótano casi parecía ocultar mi fe, ya que pocas personas podían participar y celebrar conmigo las cosas buenas que Dios ha hecho. Eso eliminaría una gran oportunidad de compartir a Cristo con otros”, explicó Brooke en una entrevista con Baptist Press.

Zhaoxin también estaba ansiosa por testificar de su nueva fe. “No quería esperar más para mostrarles a los demás lo que Dios ha hecho por mí, y lo que Dios puede hacer, por eso elegí ser bautizada en aguas heladas”, dijo. “No podía esperar más para proclamar a Dios que soy suya, le recibo en mi corazón y quiero seguirlo”.

Así, el 12 de febrero, Brooke y Zhaoxin fueron bautizados en el casi congelado río Hudson por el director de Baptist Campus Ministry, Joshua Austin, en presencia de 60 personas, dando testimonio público de su fe en Jesús. 

“Aprovecharon valientemente todas las oportunidades para decirles a los demás lo que significa el bautismo y lo que Cristo ha hecho en sus vidas”, dijo Austin, antes de bautizar a los estudiantes en las “aguas dolorosamente heladas”.

Los dos cadetes aprendieron sobre el Evangelio en la Academia Militar a través de la capellanía de la institución y del Ministerio Campus Bautista, un ministerio para estudiantes universitarios. 

Zhaoxin Ma ingresó a la Academia Militar buscando el éxito y la realización, pero encontró dificultades y comenzó a luchar con su autoestima, desarrollando depresión y ansiedad. Una amiga, preocupada por su situación, le preguntó si alguna vez había considerado pedir ayuda a Dios.

La joven comenzó a asistir a los servicios de la capilla de la Academia y a las reuniones del Ministerio del Campus Bautista. Poco después, su salud mental empeoró y tuvo que ser hospitalizada durante 12 días. En la biblioteca del hospital, Zhaoxin encontró una Biblia y comenzó a leerla, y cuando fue dado de alta, decidió buscar ayuda espiritual del capellán del campus, el mayor José Rondón.

“Algo dentro de mí me dijo que era el momento, y ese día, el capellán Rondon me ayudó a abrir mi corazón a Jesús, y las palabras no pueden describir la cantidad de alivio y alegría que sentí ese día. Lloré sabiendo que lo logré, que hay esperanza de un futuro mejor y una vida mejor”, testificó Ma.

Brooke Parker también tuvo un encuentro con Cristo en la Academia Militar. “Con el tiempo, Dios cambió mi actitud a una de arrepentimiento y desarrolló en mí el deseo de estar más cerca de Él. Mientras oraba más al respecto, sentí que Dios me pedía que me bautizara y me decía que no tenía por qué avergonzarme o dudar”, dijo Parker.

AcontecerCristiano.Net





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