Jóvenes misioneros arriesgan sus vidas en Ucrania, ayudando a los sobrevivientes de la invasión rusa. Mientras algunos preparan comidas, otros distribuyen suministros o rescatan a personas de lugares controlados por soldados rusos. «Mientras Dios lo permita, ayudaremos», dijeron.

Cuando estalló la guerra y las bombas rusas comenzaron a caer sobre Kiev, los misioneros, Marie y Japhin John, tuvieron que tomar una decisión difícil: marcharse o permanecer en la capital. 

“Empacamos a toda prisa porque la situación era incierta. Pero de repente nos despertamos por la mañana con el sonido de las bombas. Dijimos, Wow, ¿qué está pasando aquí?”, contó Marie.

“No fue una decisión fácil de tomar, así que oramos. Y después de orar, fue fácil decidir quedarse”, agregó Japhin.

Marie es alemana y Jaffin es de India. Ambos son misioneros en Ucrania y representan a JUCUM—Juventud Con Una Misión. El movimiento internacional en el que participan varias denominaciones se extiende por todo el mundo, con el objetivo de llevar a Cristo a las personas

“Crecí en la India y ministré en mi país. Esta no es la primera vez que me encuentro en una situación peligrosa, en realidad es la tercera”, dijo Japhin.

La pareja decidió quedarse en Kiev debido a su compromiso de servir al pueblo ucraniano, a pesar del peligro real para sus vidas.

“Es como el compromiso que tenemos de mantenernos unidos en nuestro matrimonio, en las buenas y en las malas. No estamos aquí simplemente tratando de tener un impacto cuando los tiempos son adecuados. Cuando todos se van, es cuando realmente necesitamos quedarnos”, dijo Marie a CBN News.

Los misioneros de JUCUM están enfocados en ministrar el Evangelio a las personas que se quedan. Además de las ministraciones, el grupo también ofrece ayuda humanitaria

Una de las misioneras, Natalia, y sus dos hijos trabajan en la cocina preparando comidas para la gente del barrio. “Depende del día, a veces cocinamos para unas mil personas”, dijo.

Katarina, otra misionera de JUCUM, una mujer finlandesa que maneja para entregar suministros, dijo: «El único pensamiento que me dio paz fue regresar a Ucrania, por eso estoy aquí». 

“No estoy diciendo que Dios me obligó a venir a la zona de guerra o que no tuve otra opción. Tuve una opción y elegí estar aquí, entonces Dios abrió esa puerta”, explicó.

Katarina fue evacuada poco antes del comienzo de la guerra, pero regresó días después. Ahora sale a las calles de Kiev entregando alimentos y otros suministros a quienes no pueden salir de sus apartamentos. Cada visita termina con un momento de oración. 

Mientras Katarina hace sus entregas diarias, otro misionero llamado David, quien normalmente se encarga del mantenimiento en el campus de JUCUM, está trabajando en una peligrosa misión para evacuar a las personas atrapadas en lugares dominados por los rusos. 

Para Japhin y Marie, trabajar en medio de la guerra en Ucrania es, en última instancia, cumplir con su compromiso de servir a los demás. “No creo que se trate de distribuir paquetes de alimentos, preparar comidas o brindar ayuda humanitaria. Esto es lo básico de lo que Dios espera de nosotros”, continuó.

“Lo más difícil es hacerlo mientras escuchas el bombardeo o ves en las noticias a los muertos y escenas de cómo la ciudad fue destruida, con los edificios en llamas”, dijo, asegurando que tomó la decisión correcta de quedarse en Ucrania para ayudar a las víctimas, sobrevivientes. “Es un compromiso con Dios”, concluyó.





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