Una mujer que sobrevivió a un accidente y logró vencer al cáncer, está compartiendo el Evangelio a lado de una carretera, llamando a la gente al arrepentimiento y recibir a Cristo como salvador.

Earlene Sharp fue conductora de camiones de 18 ruedas durante 25 años de su vida en los Estados Unidos. Hace 7 años, tuvo un grave accidente en la carretera.

“Me caí de espaldas mientras caminaba y me di un gran golpe. Creo que si no hubiera levantado la cabeza, estaría muerta. Arruiné mi médula espinal y estuve paralizada por un tiempo», dijo Earlene a God TV.

La conductora tuvo que someterse a una cirugía y aprendió a caminar y mantener el equilibrio nuevamente. Se recuperó bien y no volvió a su trabajo como camionera. “¡Estoy viva y caminando ahora! Gracias, Jesús”, celebró.

“Incluso odiaba ir a quimioterapia. Tuve transfusiones de sangre y todo. Pensé que tenía un cuerpo fuerte. Había visto a todas las personas con cáncer de mama recibiendo tratamiento y volviendo al trabajo y esas cosas, pero conmigo fue diferente. ¡Me derrumbó!”, dijo la ex conductora.

Sin embargo, una vez más Dios le dio la victoria a Earlene y ella sobrevivió al cáncer y ahora está muy bien. La cristiana estaba tan agradecida con el Señor por haberla salvado dos veces de la muerte, que decidió compartir el amor de Jesús con los demás.

Ahora, todos los días, Earlene camina al costado de la carretera cerca de su casa, cargando carteles con mensajes de fe y una gran sonrisa en su rostro. La ex camionera se ha convertido en una evangelista para los automovilistas que pasan, anunciando “Jesús salva” y “ Arrepiéntanse”. 

“Oré a Dios todos los días por mi sanidad y Él me escuchó. Estoy aquí caminando, sonriendo y amando a toda la gente que pasa por esta esquina, tocando la bocina y saludando. Los amo, y creo que la mayoría de ellos aprecian lo que estoy haciendo”, testificó.

Earlene se ha comprometido a evangelizar todos los días en la carretera, solo el mal tiempo le impide predicar. 

“Cuando trabajas para Dios, no es difícil. Él siempre nos bendice. Él nos bendice cada segundo. Cuando respiro, es una bendición. Cada vez que inhalo y exhalo, es Él. No puedo alabarlo lo suficiente”.

“La gente necesita a Dios. Realmente lo necesitan. Lo único que me puedo llevar al cielo conmigo son otras personas”, concluyó.

AcontecerCristiano.Net





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